Juan Rodríguez, redactor de la web https://comicparatodos.wordpress.com, habla de Abraxas

‘Abraxas’ 1, de Javier Marquina y Ertito Montana

Editorial: GP Ediciones.
Guion: Javier Marquina.
Dibujo: Ertito Montana.
Páginas: 128.
Precio: 13 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Septiembre 2018.
Escribir fantasía siempre tiene su gracia. ¿A quién no le gustaría crear su propio universo de ficción, y que además llegue lejos en el tiempo y en las preferencias de los lectores? Abraxas va en esa línea. Primero, porque Javier Marquina y Ertito Montana apuestan por personajes de siempre, un elfo es el protagonista en un mundo que tiene mucho de fantasía heroica y a la vez de ciencia ficción rara, pero en un entorno más personal. Y segundo porque este es el primer número de una serie que, en este punto, desconocemos cuánto puede durar y hasta dónde quiere llegar. Así que el objetivo es sentarse y disfrutar con una lectura con mala leche y que se escapa de las tradiciones más aventureras del género para adentrarse en un entorno más turbio y en el que no hay respeto a las barreras habituales. ¿Es Abraxas por ello un cómic especialmente rompedor? No parece ser ese su objetivo, y la verdad es que tampoco lo necesita en este punto, en el que cumple bastante bien siendo una pequeña gran gamberrada con mucho ritmo y buenos personajes a los que sacar partido. Lógicamente, ser el primer número marca en ese sentido, y despierta unas expectativas que tendrán que confirmarse sobre todo en la siempre complicado segunda entrega, pero por ahora se puede decir que Abraxas da motivos para salir satisfecho de su lectura.
Quizá la primera razón de peso haya que encontrarla en esa complicada frontera entre lo juvenil y lo adulto. En Abraxas hay sexo, pero con elipsis clásica de por medio (la mítica Perdición, de Billy Wilder, siempre será una inspiración en este sentido, humo de tabaco mediante). Hay violencia, pero no se recrea en ella. Y hay muerte, pero de aquella manera. No es un tebeo juvenil por completo, pero tampoco tiene nada que aleje a ese tipo de público de su lectura. Y ahí está cómodo Marquina. Ahí y en las normas de su universo, las que vamos conociendo poco a poco ya desde la primera secuencia en la que descubrimos que nuestro protagonista es uno de los pocos elfos que sobreviven y que hay un precio por las cabezas de todos ellos. Pero más que una historia de supervivencia, Abraxas apuesta por una confrontación con unos villanos misteriosos y de los que todavia nos queda mucho por saber con el destino del universo en juego. Hay razones para que las condiciones personales de Abraxas cojan protagonismo, y ahí está el arranque del segundo episodio de esta entrega para ponerlo sobre la mesa de una manera evidente, pero la serie tiene claro que quiere ir más allá. Con tantos elementos que presentar, el mayor acierto de Marquina este en el frenético ritmo que ayuda a enmascarar todo aquello que aún no sabemos.
El dibujo de Montana se suma también a la adrenalina de una manera eficaz. La sencillez del trazo y los diseños turbios se suman con facilidad a una historia que no necesita una épica grandilocuente en lápices y color para que se vea y se entienda el espectáculo que propone. Con criaturas y personajes dibujados con ese sugerente estilo tosco (dicho esto con el mayor de los cariños) y personal de su autor, es francamente fácil entrar en este universo, más cercano al de algún episodio de Sicarios (aquí, su reseña) que al de Tigre Callejero (aquí, su reseña) precisamente por su apuesta fantástica. Montana es de esos dibujantes que, de alguna manera brillante, puede engañar en un primer vistazo. Podemos tener la tentación de infravalorar su dibujo por esa sencillez, pero narra francamente bien y diseña todavía mejor, dejando unas páginas de muy alto nivel que en la toma de contacto no se aprecian con precisión. Sus personajes, por simples que puedan ser, se quedan en la memoria. Y algunas de sus viñetas también. Quedan muchas respuestas por ofrecer, pero el primer número de Abraxas convence. Más aún cuando en su epílogo hace una divertida apuesta por el caos que está muy presente en la historia y que, en cierta manera, da la sensación de que forma parte también de la manera en la que Marquina y Montana están moldeando esta locura.
El volumen no tiene contenido extra.

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